DESTRIPACUENTOS
Por Antonio Callejo
@Antoniocallejo
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Una de las obras más grotescas de depredación ambiental que ha sufrido Cancún, es sin lugar a dudas el relleno del llamado “Lote 18-A”, ubicado en lo que hoy corresponde a la zona más “glamorosa” de este destino turístico, en la zona hotelera. Se trata de 240 hectáreas ganadas al Sistema Lagunar Nichupté, mediante una obra faraónica, en la que se emplearon algunas de las dragas más poderosas del mundo, para saquear de materiales pétreos de una cantera en Playa del Carmen, que luego se depositaron sobre manglares en este cuerpo de agua, hasta estrangularlo y someterlo a un proceso de deterioro que aún tiene efectos tan nocivos, sobre todo por además de la falta de recursos, hay una ausencia notable de voluntad política para remediarlo.