Los cuentos del último informe
LA JIRIBILLA
Jorge González Durán
El último informe del presidente Calderón fue un compendio de inexactitudes, de mentiras y de autocomplacencias. Fue un cuento absurdo. Habló del tema económico y resaltó la competitividad de la economía mexicana y de la fortaleza macroeconómica en un entorno mundial de crisis, pero no habló de los millones de compatriotas que se debaten en la extrema pobreza a causa de las políticas neoliberales. No habló de alza en el precio del huevo y en otros artículos de primera necesidad.


Los informes de gobierno son el testimonio de la vitalidad del espíritu democrático de nuestro tiempo. Ya se han superado las ceremonias acartonadas, que convertían a los informes en un ritual carente de sentido. Hoy estos actos constituyen una expresión de la política en su más alto sentido, una política incluyente, una política que aspira a construir y a poner los cimientos de un futuro más promisorio.
Después del primer informe del gobernador Roberto Borge Angulo, comenzarán los informes de los presidentes municipales. Hay que recordar que los presidentes municipales solo rendirán dos informes porque su gestión será de dos años con cinco meses.
Roberto Borge Angulo no se ha despegado del timón de mando. Ante la contingencia de Ernesto, el gobernador dispuso de inmediato que se activaran todas las medidas preventivas para proteger a la población civil de las ciudades y de las poblaciones más apartadas. Todos los mecanismos institucionales estuvieron en guardia para entrar en acción en el momento oportuno. La coordinación con las instancias federal y municipal estuvo funcionando en todo momento, así como con la iniciativa privada, principalmente con la relacionada directamente con el turismo.
Con el machete en las manos me fui escurriendo entre heridos y muertos, escuchando el lamento y los gritos de los que habían perdido piernas, brazos y ojos. Me arrastraba sobre las piedras calientes impregnadas de sangre ya reseca, y así logré acercarme a una choza en llamas. Adentro logre ver a cinco invasores calcinados, achicharrándose unos sobre otros como si el miedo a la muerte los hubiera juntado; yo tenía el cuerpo bañado de sudor, mi cabeza daba vueltas y pensaba que yo era la sombra de un jaguar bajando de la montaña. Como pude seguí avanzando a rastras hasta que reconocí la casa que me habían señalado para incendiar. Le prendí fuego y comenzó un estruendo que me volvió sordo y ciego por un tiempo muy largo. Pero yo me sentí feliz porque había logrado cumplir la misión que me encomendó mi padrino el general May.
Hace cinco años, en un diálogo con jóvenes de Cancún, el ex gobernador Miguel Borge Martín recordó el frustrado proyecto del Patronato “Por los Jóvenes de Cancún” de crear la Ciudad Deportiva y Cultural de los Jóvenes, y lo calificó como un crimen contra la ciudad. He aquí lo que el ex gobernador recordó hace cinco años: