FRASES HUECAS

LA JIRIBILLA

Jorge González Durán
Las frases con que los políticos golpean la inteligencia de este país, la poca que queda, no tiene nombre.

Lilia Arellano, a quien felicitamos por su cumpleaños, en alguna de sus columnas nos ha recordado algunos de los slogan de los presidentes de la República, desde la solución somos todos, la renovación moral incluyendo los dicharachos de Fox, y las promesas de empleo y de seguridad.

Ni hubo renovación moral con De la Madrid, y en este sexenio se acabaron las expectativas de empleo.

No se puede pretender alcanzar el poder con frases hechas. Pero así es.
En el fondo lo políticos tratan con desdén a un país se semi analfabetas funcionales. Pero este país sólo podrá salir adelante si hay voluntad de futuro. ¿Dónde está esa pasión de futuro?

Lo que sí es evidente es que hay una enorme masa de jóvenes que no tienen ni educación ni empleo, y que están pasivos, con los brazos cruzados, en silencio, esperando el frío de la nada o la desesperanza del abismo.

El PAN ya será cosa del pasado, porque no tuvo ni las ganas ni la convicción de construir el futuro. Es un partido que mira al pasado.

El PRI se dice renovado, pero carga figuras impresentables y proyectos unos anodinos y otros de un neoliberalismo vergonzante. Sin embargo, se nota que hay ganas de transformación en sus filas. Millones de mexicanos esperan nuevas propuestas y no los mismos discursos vacíos de contenido.

El PRD tiene en Andrés Manuel López Obrador a un candidato carismático pero con un inocultable cansancio. Y también presentan candidatos no de dudosa sino de probada insolvencia moral. Allí está el ejemplo de Greg Sánchez. Todo el discurso de moralidad de López Obrador se va por tierra con la postulación de Greg para el Senado de la República. No se puede pregonar una cosa y actuar de distinta manera. La congruencia es un valor que se ha perdido en la política de nuestro tiempo.

Las malas compañías están tanto en el PRD como en el PAN y el PRI.

SIGNOS OMINOSOS
Pero los signos más ominosos están en la actitud del Presidente Calderón. Es abierta su intromisión en el proceso electoral. La actitud del presidente ha puesto en entredicho la imparcialidad de la institución presidencial. Y eso es grave. No se puede pasar por alto. Ayer el Presidente pronunció un discurso para tratar de enmendar su grave error, pero el daño ya está hecho. Nada volverá a ser igual.

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