La presentación del libro “Yo Cayetana” de la Duquesa de Alba y la elección de Miss Gay de Quintana Roo movilizaron a las ‘realezas’ española y mexicana en Sevilla y Cancún

 

EL GLOBO ROJO

SANTIAGO J. SANTAMARIA

La nieve y la lluvia no fueron obstáculo para que Sevilla y Cancún reunieran, en el Real Alcázar y en el Instituto de la Cultura y de las Artes, a lo más exquisito de las ‘realezas’ españolas y mexicana... La presentación del libro “Yo Cayetana” de la Duquesa de Alba y la elección de Miss Gay de Quintana Roo movilizaron a las ‘reinas’ y ‘princesas consortes’ y a un buen número de ‘séquito cortesano’.

Hacía mucho tiempo que no coincidían en el tiempo y en escenarios tan distantes dos eventos sociales con tantas diademas y sombreros donde las plumas de aves más o menos exóticas se imponen a otros elementos, vestidos para intensas, interminables y protocolarias noches que ocultan ya inoperables celulitis, ‘tacones lejanos’ que nos recordaban más a un Miguelito Bosé y al currante de Pedro Almodóvar que a los zapateros artesanales de Alicante o las Islas Baleares en España, o al ‘papista’ León de Guanajuato, Guadalajara y la Ciudad de México en nuestro país. En ambos escenarios, las ‘coronadas’ eclipsaron por doquier. Todas lograron ser al menos ‘Reina por un día’. La nueva Miss Gay Quintana Roo es Kisha Espinosa, la representante de la Bonfil.

Mientras en Sevilla, los redactores y fotógrafos de “Hola”, “Lecturas”, “Diez Minutos”, “Semana”... y de las cadenas televisivas líderes en programas rosas como Antena 3 y Telecinco, sin olvidar los sensacionalistas tabloides ingleses, entrevistaron y tiraron fotos a diestro y siniestro, entre empujones y más de un conato de pelea, en Cancún la cosa fue mucho más civilizada. Éramos muy pocos los ‘mass media’ que estuvimos allí. La revista EDUCACIÓN Y CULTURA, decidió enviar a sus reporteros a cubrir un evento, que a pesar del agua arrojada desde el cielo, pudo celebrarse en el edificio cultural, colindante a un casino, en la Avenida Tulum y a unos periódicos como son Novedades y De Peso. La ‘crónica roja’ y de la muerte, sigue imponiéndose en nuestra ciudad y el estado. Otras, como ésta, ‘rosa’ y gay no despiertan el interés periodístico, a pesar de que llegó a convertirse en un auténtico “Un canto a la libertad”, similar al que entonaba el desaparecido cantautor español y diputado aragonés, José Antonio Labordeta, ‘colega’ de los ‘golfos’ de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina quien se prestan estos días a iniciar su gira mundial con “La Orquesta del Titanic”.

“/Sonarán las campanas/desde los campanarios,/y los campos desiertos/volverán a granar/unas espigas altas/ dispuestas para el pan/Para un pan que en los siglos/nunca fue repartido/entre todos aquellos/que hicieron posible/por empuja la historia/hacia la libertad/Habrá un día/ en que todos/al levantar la vista,/veremos una tierra/que ponga libertad./También será posible/que esa hermosa mañana/ni tú, ni yo, ni el otro/la lleguemos a ver;/per habrá que forzarla/para que pueda ser./Que sea como un viento/que arranque los matojos/surgiendo la verdad,/y limpie los caminos/ de siglos de destrozos/contra la libertad./Habrá un día/en que todos/al levantar la vista,/ vemos una tierra/que ponga libertad./”, recitaba y cantaba José Antonio Labordeta. Hubiera disfrutado de este preparadísimo ‘show’ en un improvisado escenario, que sirvió para elegir a la Miss Gay de Quintana Roo 2012, que tiene el nombre de Kisha.

La actividad estaba prevista, en principio, para que se celebrara en el Parque de las Palapas. Una tormenta acabó con el sueño de una noche que resultó, al final, mágica. Cancún volvió a convertirse con los azotes de los frentes fríos y huracanes en lo que es, “La Venecia del Caribe”, la ciudad de los canales y de los nuevos Marco Polo, Tiziano, Tintoretto, Vivaldi... y Giacomo Casanova. De la ingrata sorpresa por la nunca invitada lluvia se pasó a tomar decisiones. No podía quedar en ascuas largas horas de ensayos y preparativos. El director del Instituto de la Cultura y las Artes, Alejandro Ramos, dio su ‘placet’, aunque no acudió al evento. Sí estuvo la compañera perredista Gabriela Saldaña, exbailarina, bióloga y perenne directora de Ecología del Ayuntamiento de Benito Juárez, que preside Julián Ricalde. Tanto Alejandro Ramos como Julián Ricalde, aunque se hubiera agradecido su presencia en un acto estatal como era éste, fueron aplaudidos en ausencia por los asistentes. Estos se volcaron con las ‘reinas’ y las ‘princesas’ y sus ‘artesanos’ que les ayudaban a vestir sus reales ropajes y complementos. Esta elección de miss gay o reina quintanarroense olía a jolgorio y desenfreno carnavalesco. Los Carnavales de Cancún y el resto de los municipios de nuestro Estado se habían iniciado ya en Tulum. En Sevilla, cualquier acto de la Duquesa de Alba es un eterno, inacabable ‘desmadre’. Lo suyo es un eterno Carnaval.

Camerino improvisado, con foto de Jorge Luis Borges y tetas, culos y pelucas postizas traídas desde Cuba, ‘el país de las muñecas calvas’

Todo se inició en Cancún, en el Instituto de la Cultura y las Artes, bajo la atenta mirada de un gran retrato de Jorge Luis Borges, el escritor argentino de “Ficciones”. Debajo de él, un improvisado y único camerino para un centenar de mujeres regias y sus pajes, donde logró colarse Antonio Callejo para ofrecerles este material gráfico que acompaña a esta “Pinceladas”. Sin ningún tipo de recato, cuerpos jóvenes y sin un ápice de grasa en sus vientres, peleaban, acompañados de sus asistentes, por instalarse en ceñidos vestidos de pasadas épocas. Tetas y culos postizos. Aplastamientos suaves y desapariciones temporales cómplices de bultos sobrantes en el guión. Decenas de pelucas, coletas y moños postizos. Mucho de este material es importado de Cuba, ‘el país de las muñecas calvas’. Nos cuentan que las mulatas y negras, en pleno periodo especial no tenían medios para ‘desrices’, por lo que optaron por cortarse el pelo y hacerse con ‘trenzas’ que salían de la fábrica de muñecas, instalada cerca de Santiago de Cuba. Las muñecas sintieron en cabeza propia esta moda motivada por el ‘Período Especial’. Cuba se convirtió en “el país de las muñecas calvas’.

Mezclas de estilos muy dispares en el camerino ‘vigilado’ por Jorge Luis Borges. Para sí hubieran querido este lugar los directores de “La jaula de las locas” de Edouard Molinaro o “Victor/Victoria” de Blake Edwards. Unos estilos, los más, ‘versallescos’ del ‘Rey Sol’ Luis XIV. Otros, ‘góticos’ muy en la línea del director Tim Burton el de “Batman”, “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, “Sweeney Todd” y “Frankenweenie”, quien tiene como principal actor a Johnny Depp, un icono gay del siglo XXI, como lo fue en las últimas décadas del XX, Richard Gere, el de “American Gigolo”. No faltaron, otros ‘regionalistas’ -la de Felipe Carrillo Puerto, un tantito excedida en peso reivindicó la cultura maya y sus taquitos de cochinita pibil y como no los papadzules, como dice la canción que nos canta Jorgito el hijo de Jorge González Durán.

‘Medioambientalistas’ -la de Isla Mujeres dejó sin cocoteros sus playas. ‘Espiritualistas’, como la de Bacalar, quien con sus gestos y parsimoniosos contoneos parecía querernos recordar que el Zen es una escuela de Budismo Mahayna y que la palabra Zen es la pronunciación en japonés de la palabra china Chan, que a su vez deriva de la palabra sánscrita Dhyana, que significa aproximadamente “meditación” o “estado meditativo”. ‘Michaeljacksonistas’ como las de Benito Juárez una y dos, pues ambas no podían impedir que las miradas de los presentes se distrajeran en sus casi perfectas narices estilizadas a lo Michael Jackson. ‘Deprisa, deprisa’ parecía ser la consigna de la representante de José María Morelos, pues sus prisas no le dejaban a uno ni fijarse ni en su figura ni en sus modelos, al parecer en fase de adaptación a la acelerada ciudad de Cancún. ‘Oficialista’ era la aspirante de Chetumal, muy en línea de la capital de Quintana Roo, sus modelos no transgredían a pesar del ambiente propenso que se vivió en el acto.

La representante de Bonfil, parecía “La Violetera” de Sarita Montiel, se trajo al novio y a sus vecinos para presionar al jurado

‘Violeteras de la Bonfil’ parecía encabezar esta aspirante. Presionó en demasía al sensible jurado trayéndose al desfile a su novio, a toda la familia del novio, y a todos los vecinos suyos y a los vecinos de su novio, que no dudaron en exhibir, de manera cariñosa pero también un tanto amenazante, pancartas favorables a su vecina. Esta parecía recordar a la mismísima Sarita Montiel en su inolvidable “La Violetera”. A pesar de repartir uvas violetas en vez de flores violetas, como en la película de Luis César Amadori. El genial Charles Chaplin utilizó este cuplé de José Padilla, como banda original de su película “Luces de la ciudad”. El jurado cedió a su llamémosle ‘amable chantaje’ y le fue otorgado el título de Mis Gay Quintana Roo. Ahora nos representará a nivel nacional en la ciudad de México. La rubia de Puerto Morelos fue la más alegre y jovial del certamen gay, con unos modelos más actuales que el resto del personal, más en la línea ‘modernista’ de la Pasarela Cibeles de Madrid. Los otros diseñadores parecen disponer todavía de demasiados ‘stocks’ de pesadas telas de cortinones que cerraban y abrían escenarios en antiguos teatros zaristas de San Petersburgo, importados clandestinamente de la Unión Soviética de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov, a principios de los noventa. Hace falta renovarse. Lo que pasa es que la estética de ‘reinas’ y ‘princesas consortes’ pesa todavía en México. ‘Urbanismo limpio y deportivo’ fue la estética de la chica de Solidaridad. Lució un modelo muy original con los símbolos de la Riviera Maya. Las cosas de la competencia y de la envidia típica de vecinos, hicieron que fuera la menos aplaudida.

‘Golondrinas’ fue la palabra clave defendida una y otra vez por la ‘reina’ de Isla Cozumel, a quien quizás se le fue la olla con un cierto rictus y aires palaciegos. No era la elegida ni mucho menos, pues la verdad que la de Bonfil tenía mejores curvas y medidas, aunque le fallara su voz. Esta parecía haber salido de algún convento adicto todavía a cánticos gregorianos, pasados ya de moda. Por su originalidad destacó Lázaro Cárdenas. ‘Invisibles’. No vino. No apareció. No se disculpó. ¿Por qué? Nadie dio una explicación. Hay quien nos susurró que había sido contratada por la ‘enrollada’ alcaldesa panista, que anda ‘como loca’ intentando casar a cuanta pareja del mismo sexo ve por la calle. Estas informaciones las ponemos, por si acaso, en entredicho. En esta elección de Miss Gay de Quintana Roo, el amarillo perredista, quizás, pecaba de estar demasiado presente. Los organizadores confían y desean sumar rojos priistas y azules panistas a su bandera multicolor, donde no sobra ningún color.

Los organizadores de la fiesta de la elección de Miss Gay Quintana Roo 2012 piensan organizar estos días un certamen en Cancún para elegir a la Reina del Caribe Internacional. Ya hay 22 estados que han confirmado su asistencia.

Nos visitaron, semanas atrás, ‘reinas’ de Puebla, Colima y Campeche. También estuvo la Miss México y otras regentes de Chetumal. Presentó el acto, Marcos Echeverría, quien tuvo como principal espectadora a su madre Elvia Sierra, sentada en la primera fila. Madre e hijo se intercambiaron públicos piropos. Como debe ser.

Cinco veces duquesa, dieciocho marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa y catorce veces Grande de España

“Mis mejores amigos viven en Sevilla. Por eso vivo en esta tierra de María Santísima”, afirmaba este fin de semana la duquesa de Alba en la presentación de su libro de memorias “Yo, Cayetana” (Espasa) en el Real Alcázar. Sus palabras recibieron, como era de esperar, un larguísimo aplauso. Además de para ajustar cuentas con la ciudad de sus amores, el acto sirvió como resarcimiento de la duquesa, que se vio obligada a suspender la presentación del libro el 26 de octubre tras un accidente doméstico que le produjo una pequeña fisura en la pelvis. Cayetana llegó del brazo de su marido, Alfonso Díez. Y la arroparon con su presencia tres de sus hijos (Eugenia, Carlos y Fernando), además de su íntima amiga, Carmen Tello, y Curro Romero, entre otros. Cientos de representantes de la ‘realeza’ sevillana y española arroparon a la Duquesa de Alba. Ella, una de las más ‘grandes’ de España sigue movilizando como nadie a la nobleza ibérica y europea. “Nunca hemos visto tantas princesas, marqueses, duques y condes juntos...”, decían las crónicas que nos llegaban en la noche de este sábado desde Andalucía. Cancún volvió a transformarse en Venecia. No nos fue sencillo llegar hasta nuestra redacción de nuestras revistas EDUCACIÓN Y CULTURA Y VÓRTICE, en Bahía Azul. Una vez más, lo logramos. En situaciones extremas es importante hacerse uno con el dicho de los siempre optimistas y poco quejosos cubanos, “Todo se resuelve en Cancún”. La verdad, siempre es así. Los orishas y otras deidades cuidan nuestra ciudad, a falta de alcantarillas y cloacas humanas.

Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, comúnmente conocida como Cayetana de Alba o Duquesa de Alba (Palacio de Liria, Madrid, 28 de marzo de 1926) es una aristócrata española, XVIII duquesa de Alba, actual jefa de dicha casa ducal y destacada figura social. Es la tercera mujer que ostenta el título por derecho propio dentro de la familia. Cayetana es descendiente directa del rey Jacobo II de Inglaterra a través de un hijo ilegítimo o bastardo, James Fitz-James, que dicho rey tuvo con su amante Arabella Churchill. Según el Libro Guinness de los récords, Cayetana de Alba posee más títulos que ningún otro noble en el mundo legalmente ante un gobierno vigente que los reconoce: “es cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, además de ser catorce veces Grande de España”.

“Gracias a la ciudad de Sevilla y a los sevillanos por todo lo que me han dejado compartir generosamente con ellos: su arte, su Semana Santa, sus fiestas... Mis mejores amigos viven en Sevilla. Por eso vivo en esta tierra de María Santísima”. La sala del histórico monumento sevillano acogió el acto estaba repleta de gente de ‘sangre azul’, que mantenía un respetuoso silencio ante las palabras entrecortadas de la duquesa. “¡Viva Sevilla y su gente! Quiero que sepan todos los sevillanos que para mí lo primero después de mi familia es Sevilla. Me siento tan sevillana como vosotros”, ha rubricado la duquesa. Sus palabras recibieron un larguísimo aplauso.

Antes, la duquesa ha recordado que el libro “constituye un homenaje a la memoria” de su padre, por el que sentía “una enorme admiración personal”. Tras recalcar que tiene “amigos tanto en la izquierda como en la derecha”, la duquesa ha dado fe de su amor a la monarquía. “Mi única inclinación política es la monarquía, inseparable de nuestra historia. Soy monárquica al 100%”, ha resumido. En la presentación ha estado acompañada por el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que ha definido a la aristócrata como “una sevillana que ejerce de sevillana y es una de las grandes embajadoras de la ciudad”. “Es una mujer excepcional por su personalidad arrolladora y por su amor al arte y la cultura”, ha dicho el alcalde. Ana Rosa Semprún, directora general de Espasa, ha calificado a la duquesa como “inteligente, sagaz, alegre y con mucho carácter”. Y de presentar la obra se ha encargado el escritor Antonio Burgos, que ha recordado que en el libro aparecen ciudades como “Madrid, Londres, Venecia... pero sobre todas ellas Sevilla”.

El acto contribuyó a quitarse una espina a la duquesa, que se vio obligada a suspender la presentación del libro el pasado 26 de octubre tras un accidente doméstico que le produjo una pequeña fisura en la pelvis. El acto ha estado repleto de amigos y admiradores de la duquesa, que ha llegado acompañada del brazo de su marido, Alfonso Díez. También han acudido a escucharla el rejoneador Rafael Peralta, el galerista Rafael Ortiz, la historiadora y presidenta de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, Enriqueta Vila, el historiador del arte Enrique Valdivieso, el pintor Guillermo Pérez Villalta, el escritor Rafael de Cózar, el torero Víctor Puerto, Vittorio y Lucchino, que diseñaron el traje de novia de su última boda... Y decenas y decenas de sevillanos que se pusieron de tiros largos para agasajar a una persona a la que quieren y admiran.

La boda de la Duquesa de Alba, una de las pocas noticias felices en tiempos de más de cinco millones de parados en España

¡Qué duda cabe que la imagen de la boda de la Duquesa de Alba y Alfonso Díez fue la de la duquesa arrancándose por sevillanas en la puerta de su palacio, descalza y con su nuevo marido acompañándola con palmas! Eso es ser Cayetana Fitz-James, que por más que agregue apellidos y matrimonios, nunca pierde la identidad de Duquesa de Duquesas. Esta imagen dio la vuelta al mundo y fue uno los íconos que siempre acompañarán al ya lejano 2011. Es la dama hiperbólica en todo: en edad, en matrimonios por la Iglesia, en desafíos de toda naturaleza, conquistando audiencias de toda clase y hasta generando trending topics con su última boda. Aunque en esto de los trending topics, la madrina del novio, Carmen Tello, la mejor amiga de la novia, se llevó la palma, quizás porque su traje largo de rojo valentino y guantes blancos recordaban a la Audrey Hepburn de “Desayuno con diamantes”, solo que en vez de regresar de un fiestón en Manhattan, lo hacía para un cotizadísimo almuerzo bajo el inclemente sol sevillano.

Una de las razones para explicar el furor creado en torno a esta boda puede ser que fue una de las pocas noticias felices en tiempos de oscuridad y pesimismo., con más de cinco millones de parados en la España y su ‘sociedad del bienestar’ del ex José Luis Rodríguez Zapatero y la socialdemocracia europea. Cosas de la crisis internacional desatada por los listos y especuladores de Wall Street. Al tiempo que la duquesa esposaba un nuevo duque (de la seguridad social y no de la ficción televisiva), la violencia recrudecía en una Grecia sin futuro. Silvio Berlusconi tenía que dejar su ‘trono’ en Italia, entre aduladores y detractores, quienes le comparaban y le siguen comparando con Julio César, los primeros, y los segundos, con el mismísimo Nerón. Túnez, Egipto y Libia lograban deshacerse de sus tiranos Ben Alí, Hosni Mubarak y Muamar el Gadafi y recuperar el dinero que quedaba en sus cuentas millonarias en euros, en Suiza, por un monto cercano a los mil millones. Ellos eran así. O se destapaba en Galicia, en España, el escándalo de las indemnizaciones millonarias a ejecutivos de una caja con fondos públicos. La boda de la duquesa eclipsaba todo esto: ella bailando delante de los sevillanos y empeñada en arrojar su ramo de novia a cualquier doncella, de cualquier edad y procedencia.

Los tres maridos de Cayetana, el primero, aristócrata como ella, el segundo, ex cura, y el tercero ex funcionario de dineros públicos descarriados

A su lado, el nuevo duque, el primero de los esposos de la duquesa que proviene de algo tan normal como la burocracia. El primer marido era tan aristócrata como ella, Luis Martínez de Irujo. El segundo un ex cura, Jesús Aguirre, para suavizar la transición de la Casa de Alba hacia la democracia. El tercero, Alfonso Díez, un ya ex funcionario, en tiempos de dineros públicos descarriados, recortes a tutiplén y elecciones adelantadas y ganadas por mayoría por el ‘pepero’ de Mariano Rajoy, a quien llaman los andaluces ‘el Tijeras’, por los que recortes sociales que está aplicando el nuevo gallego de la historia de España. Por eso Alfonso Díez, nuevo duque de Alba consorte, es una luz al final del camino, la esperanza de que en toda pesadilla hay alguien que te sacude para despertarte y reincorporarte a un mundo feliz. Ese en el que puedes pasar de funcionario a duque consorte, de ser un maduro en tu sexta década a convertirte en un apuesto enamorado de toda una duquesa que ha visto pasar la II Guerra Mundial, el magnicidio de Kennedy, el destape, los Oscars a Almodóvar, Trueba y Garci. Y también la Expo y las Olimpiadas. Todo eso lo ha visto la duquesa y lo demás lo hará del brazo de don Alfonso, cada vez más ‘guaperas’, cada vez más con ese aspecto de haber nacido para ser el último gran duque consorte en nuestros tiempos de desconcierto. Tanto él como el ex jesuita Jesús Aguirre, intelectual, editor literario, aristócrata por matrimonio y académico español, eran y son considerados homosexuales, según las ‘marujas’, las ‘metiches’ españolas, que tanto abundan en la ciudad del barrio de Triana y de “Los Morancos”.

El escritor y columnista Manuel Vicent, escribió hace unos meses una biografía de Jesús Aguirre, “Aguirre, el magnífico”, donde reconstruye la vida del anteúltimo Duque de Alba y repasa un convulso fin del siglo XX español. Es difícil de creer el ingenio, la inteligencia, la malicia y la finura que se escapan por la boca de los personajes que cruzan las páginas del último libro de Manuel Vicent, editado por Alfaguara. Este retrato es -además de un rosario de hilarantes y surrealistas anécdotasla crónica de una generación que, según Vicent, se ahogó en la piscina de su propio ingenio. Quizá por eso el libro arroja una mirada melancólica a un tiempo “que lo inauguró todo pero no se sintió satisfecho con nada”; vivido por unos hombres que eran “demasiado autocríticos, demasiado ‘snobs’, demasiado inteligentes, demasiado escépticos; todo, hasta quemarse en su propio ingenio”.

La moral la llevamos la clase media a cuestas como una cruz, mientras la aristocracia y la clase baja no la tienen

Sin ellos (algunos fallecidos, como Juan García Hortelano, Javier Pradera o Juan Benet, y otros vivos como Clemente Auger) no se entendería el brillo de un personaje lleno de tantas sombras como el de Jesús Aguirre. “Un personaje digno de la corte de los milagros de Valle-Inclán”, dice Vicent, para quien si Aguirre se hubiera expuesto a los espejos del callejón del Gato los hubiera roto en mil pedazos. “Siendo real, es un personaje de pura ficción, su propia ficción”. Vicent asegura que no ha querido hacer un libro ni morboso ni escandaloso, aunque por “Aguirre, el magnífico” se pasean desde el rey Juan Carlos al mismísimo Papa: Joseph Ratzinger fue amigo y maestro del duque de Alba en Múnich y delante del Rey, en la ceremonia del Cervantes a Torrente Ballester, Aguirre nombró a Vicent “su biógrafo” oficial.

Pero contar la vida de este cura que confesó, casó o bautizó a toda la izquierda española y que acabó casado con Cayetana Fitz-James Stuart no era una tarea fácil. “En el fondo era un hombre muy hermético que nunca acabó de mostrar sus sentimientos”. Hijo natural de una chica de buena familia de Santander, Vicent afirma que era “un artista a la hora de enmascarar su pasado y también su ambición”. “La personalidad de Jesús Aguirre responde a una frase de Dalí que decía que él no era creyente, era practicante. Yo creo que esa afirmación encaja perfectamente en Aguirre, y esa liturgia la llevó a todas las facetas de su vida. La llevó a Taurus y luego a la aristocracia, oficiando de más aristócrata que cualquier aristócrata”.

Jesús Aguirre entró en el palacio de Liria de ‘los Aba’ con tres fotografías en la maleta: la de Aranguren, la de Walter Benjamin y la de Enrique Ruano, el joven estudiante de Derecho que murió en 1969 tras ser interrogado por la Brigada Político Social y al que él adoraba. García Hortelano fue de los pocos de sus viejos amigos a los que cuando ya era duque siguió viendo (“lo que más envidio de este palacio de Liria es que tiene en el jardín un surtidor propio de gasolina gratis que le ha instalado Campsa. Eso es mejor que un Velázquez”, solía decir Hortelano). Muy cerca de ese surtidor de gasolina, y “bajo el denso perfume de láudano”, el duque de Alba moría solo en 2001. “La moral la llevamos la clase media a cuestas como una cruz. La aristocracia y la clase baja no la tienen. Están dentro de sus peceras y respiran por las branquias como lo hacen los peces. El que llega de fuera tiene que aprender a respirar igual. Él lo trató y casi lo consiguió, pero al no poder entró en una locura que le aisló y de la que no se salvó”.

Jesús Aguirre, el ex esposo de Cayetana decidió inclinarse por la vida sacerdotal, sin oscuras motivaciones freudianas

La Duquesa de Alba, pocos días después de la aparición del libro del ‘biógrafo’ de su segundo marido, publicó una “Carta a Manuel Vicent”. No tiene desperdicio. Estas historias de la ‘nobleza’ y la ‘intelectualidad’ española y andaluza me consta que son un una debilidad del perio dista y escritor Jorge González Durán, quien dirige todas las mañanas, de 10 a 11 de la mañana su programa de Radio Caribe, en la 106.7, “Desde el Café”... Muchas veces me pregunta por algunos de estos personajes, inmersos en sus interminables fiestas. En enero, todas giran en torno a los Reyes Magos. Febrero, es Carnaval. Marzo, Semana Santa. Abril, la Feria de Sevilla y la Romería del Rocío. Mayo, la vendimia. Junio, junio y agosto, son ‘inhábiles’ y ‘nocturnos’. “Niño, con la caló que hase en Cevilla, con 40 graos a la zombra, quién va a trabajar o a ir a algún evento de día...”, te dicen los portavoces de prensa de la ‘realeza’. Septiembre, la preparación de los vinos y otros caldos de Jerez. Octubre, se inician preparaciones de polvorones, turrones y estepeñas. Noviembre es mes de fiestas patrias y pueblerinas. Y, en diciembre, nace el Niño Dios. Extremistas andaluces, cercanos a la ‘farándula’ de la ‘alta sociedad trianera’ justifican este duro calendario laboral: “Dios hizo el mundo en seis días. El séptimo, descansó. En el Génesis ya no se menciona que trabajara más...”.

“Cuando tuve noticia de la aparición de su obra dedicada a mi difunto marido Jesús Aguirre, -dice la Duquesa de Alba en su ‘Carta a Manuel Vicent-experimenté sensaciones encontradas y también una gran curiosidad al saber que 10 años después de su muerte todavía alguien consideraba de interés su persona. Aunque ya el título me hizo desconfiar de sus intenciones cuando decidió acometer lo que usted mismo define como ‘esperpento literario’. Parece mentira que usted haya tenido la osadía de ridiculizarle después de su muerte, y ya que no puede contestarle, lo hago yo. Lógicamente, a lo largo de la lectura del libro se confirmaron mis sospechas, ya que no cabe duda de que resulta más fácil y supongo que más vendible cargar las tintas en determinadas cuestiones y liquidar en apenas dos líneas unas trayectorias vital e intelectual nada desdeñables. Pese a que soy consciente de que esta carta puede proporcionarle una publicidad gratuita, que posiblemente le vendrá muy bien para el objetivo que perseguía cuando decidió escribir sobre mi marido, considero un deber hacia su memoria tratar de precisar aspectos que, en mi opinión, deja en su libro apenas esbozados y, en otras ocasiones, incluso ridiculizados.

Jesús Aguirre, mi marido, fue un magnífico estudiante y si en un momento de su vida decidió inclinarse con plena libertad por la vida sacerdotal, no habría que atribuirlo a oscuras motivaciones freudianas, sino por lo que entonces se llamaba vocación, la misma que le condujo cuando terminó su formación en España a completarla durante varios años en Alemania, donde hasta usted reconoce que conoció a algunos de los más importantes filósofos y teólogos europeos, que le proporcionaron un bagaje cultural y filosófico, evidentemente, muy superior al de la inmensa mayoría de los españoles.

También su época de sacerdocio y su ‘éxito’ como cura de la iglesia de la Ciudad Universitaria parece trivializarlo de forma evidente, ironizando y casi despreciando a aquellas personas, no solo ‘señoras bien’, sino profesores de la categoría de Ramón Carande, Gonzalo Anes, José María Maravall o Tierno Galván y políticos como los hermanos Solana, Miguel Boyer, Felipe González, Ramón Tamames, Fernando Morán, la familia Maravall o Peces Barba, que llenaban la iglesia y seguían sus homilías, porque escuchaban y se identificaban con un discurso pastoral muy alejado de lo que entonces era la práctica de los sacerdotes españoles.

Posteriormente, pese a que usted parezca rebajarla casi hasta el desprecio, su labor al frente de la editorial Taurus ha sido una de las más fecundas empresas culturales de este país, ya que en la década de los setenta, entre sus iniciativas más conocidas y celebradas, incorporó a la bibliografía española, como es bien sabido, a los protagonistas más destacados de la Escuela de Frankfurt, Adorno, Horkheimer y Walter Benjamin. Incluso tradujo y prologó Haschisch y los dos tomos de Iluminaciones de este último, al mismo tiempo que concedió su primera oportunidad a algunos de los más importantes pensadores españoles actuales como Fernando Savater, que años después y con motivo del fallecimiento de mi marido, recordaba con enorme cariño y agradecimiento.

Jesús Aguirre fue director general de Música por su gran cultura musical, no solo por ser amigo del entonces ministro de UCD Pío Cabanillas, y durante su mandato gestionó la creación de la Orquesta y Coros Nacionales de España, el Ballet Nacional Español y el Ballet Nacional Clásico y el Centro Nacional de Documentación Musical. También, aunque esa faceta la trate con evidente sarcasmo, fue conferenciante fecundo, pero las invitaciones que recibía para impartir conferencias no se debían solo al hecho de ser duque de Alba, sino, sobre todo, a su gran cultura, reconocida hasta por sus mayores críticos, cualidad que le permitía hablar y, además muy bien, sobre distintos ámbitos culturales. Y también fue escritor y columnista del diario EL PAÍS, académico de la Real Academia Española de Bellas Artes y de Santa Isabel de Hungría, Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, y comisario durante los trabajos de organización de la Exposición Universal de Sevilla, con otro partido político distinto del de su etapa en Cultura y, además, sin ningún apego al cargo, ya que cuando consideró que tenía que dimitir, lo hizo. Finalmente, para terminar esta faceta de su actividad, le informo de que le fue ofrecida la Embajada en Bonn, pero hubo de rechazarla por mis muchas obligaciones públicas y privadas.

“Yo tuve tres maridos y a los tres envenené con unas cuantas gotas de cianuro en el café...”, cantaban Massiel y Terence Moix a Cayetana

Ignoro el grado de conocimiento o de amistad que pudo unirle a mi marido, pero resulta evidente que no fue lo suficientemente profundo, ya que el retrato que pinta en su libro es el de un personaje que me resulta desconocido, porque durante 20 años fui la mujer más feliz del mundo; nunca conocí un hombre tan apasionado e inteligente; fue un gran duque y gran hombre. A lo largo de ese tiempo de convivencia pude conocerlo íntimamente y, desde luego, tuve la oportunidad de valorar y de querer la gran riqueza de matices de su personalidad y sus grandes servicios a la Casa de Alba, que, en mi opinión, no ha sabido o no ha querido reflejar en su libro”.

Cancún y Sevilla se unieron este perturbador 2012. La alegría y el cachondeo y las ganas de vivir lograron desplazar a los agoreros, falsos moralistas y ‘depres’ que tanto abundan en ambos lares. La Duquesa de Alba recibió a carcajada limpia, nos cuentan, un video de la cantante Massiel y el escritor gay y antifranquista Terence Moix. En nuestra sección de videos pueden ver esta actuación... “/Yo tuve tres maridos/y a los tres envenené/con unas cuantas gotas/de cianuro en el café. /Pero seguramente/ no me guardan rencor/pues derechos los marcharon hacia un mundo mejor.../”

“No seáis malos. Estoy enamoradísima con el tercero de mis maridos, Alfonso Díez. Está vivito y ‘coleando’. Todavía no le he envenenado con unas cuentas gotas de cianuro en el café...”, respondió y entonó al final Cayetana Fitz-James. El pasado 28 de marzo cumplió 86 años. Genio y figura hasta la sepultura. Los Carnavales del 2012 se iniciaron en el seno de las ‘realezas’ de Sevilla y Cancún, mucho antes que lo hicieran en Río Janeiro, Venecia, Tenerife, Colonia... y, como no, en Cozumel.

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