Los ‘papas’ blanco y negro, Benedicto XVI y Fidel Castro, se reúnen por última vez en la tierra, y el Rey de España pide perdón, dos videos ‘Dogma’

 

EL GLOBO ROJO

SANTIAGO J. SANTAMARÍA

El Rey Juan Carlos I hizo un vídeo ‘Dogma’ para pedir perdón a los españoles. Reconocer que se había equivocado crea precedente en un país en el que no pide perdón ni siquiera el que le mete el dedo en el ojo al vecino. En el análisis televisivo, la grabación entronca con la escuela danesa del ‘Dogma 95’, que capitaneada por Lars Von Trier, director y guionista de cine, introdujo el hiperrealismo de bajo coste en el cine de consumo, imponiendo restricciones como rodar sin luces artificiales, música, maquinaria de cámara y manipulación de decorados. Bajo la estela del ‘Dogma’ se rodaron numerosas películas; mi favorita, Mifune (Secretos de familia).

Su protagonista, Kresten vive en Copenhague, integrado en los círculos yuppies de la ciudad, con un brillante futuro, hasta que en su noche de bodas suena el teléfono. Una llamada lejana le informa de la muerte de su padre. Kresten se ve obligado a explicar la situación, ya que todo el mundo creía, incluida su esposa que no tenía ningún pariente cercano. Kresten regresa a la arruinada granja de su padre donde vive su hermano mayor, un hombre de aspecto desaliñado, solitario y con sus facultades mentales algo mermadas, lo que le impide valerse por sí mismo. Avergonzado al ver cómo irremediablemente va saliendo a la luz su pasado pueblerino, trata de mantener alejada a su mujer inventando una mentira tras otra…

El ‘Dogma’ sigue siendo un estilo identificable en el cual la ficción se apropia de la estética del documental. El Rey surge, en segunda o tercera toma, con el rostro inflamado bajo el pelotazo de luz de una cámara de noticiario y cobran protagonismo las dos bisagras de la puerta posterior, que dotan a la situación del verismo de lo cotidiano.

La puesta en escena nos traslada desde la suntuosa superproducción monárquica, con decorados lujosos y trajes de gala, a lo “Sissi” o “Dónde vas Alfonso XII”, hasta el cine radical más contemporáneo. Al girarse hacia la salida, el Rey retoma el gesto firme y distante, fatigado quizá del esfuerzo de monarquía-verité. La sacudida que España ha sufrido estos días es sobre todo estética.

De la información tutelada y cosmética hemos pasado al hiperrealismo crítico. Se le complica mucho al pintor Antonio López la terminación de su esperadísimo retrato de la Familia Real Española en el que quizá haya que añadir las cicatrices que asoman, con delitos de corrupción y ambiciones sin límite -los cánceres de las democracias del siglo XXI- de su propio yerno, el excampeón olímpico de balonmano, el vasco Iñaki Urdangarín. Los españoles, ay, como siempre se han envalentonado por lo más superficial y siguen sordos para lo esencial. Así, con razón se indignan por la muerte de un elefante en Ruanda, pero permanecen impasibles ante el exterminio de los grandes elefantes de su sistema social como la sanidad, la educación y la ayuda a los desfavorecidos, propiciado por los socialdemócratas Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Dogmas abatidos bajo el fuego del hiperrealismo sucio.

Fidel, totalmente de negro, parecía reivindicar la figura de su otro ‘icono’ revolucionario juvenil, San Ignacio de Loyola

Unos días antes del video del Rey de España, otras imágenes ‘Dogma’ acapararon la atención de medio mundo. Eran las de la segunda ‘cumbre’ papal de Fidel Castro, a pesar de haber sido excomulgado por Juan XXIII, en la década de los sesenta, por el delito de haber hecho de Cuba una isla comunista. Este destierro de la iglesia católica a un alumno de la Compañía de Jesús, creada por Ignacio de Loyola, no impidió sus encuentros con Juan Pablo I y Benedicto XVI. “Qué buenos son los hermanos jesuitas, qué buenos son que nos llevan de excursión”, seguro que cantaba de joven Fidel Castro. Los jesuitas siempre destacaban por la calidad de sus centros de enseñanza, donde las excursiones eran una constante en su educación, la más progresista y ‘revolucionaria’ que existía en la familia católica.

Fidel Castro llegó vestido todo de negro. Este hecho, como vasco, me obligó a fantasear que quizás el Comandante de la Revolución del eterno verde olivo, quiso reivindicar ante el ‘Papa blanco’ la figura de su otro ‘icono’ revolucionario juvenil, como alumno de un colegio jesuita: San Ignacio de Loyola. Después llegarían otras referencias a la vida de Fidel. Ignacio de Loyola, militar español, poeta, fue elegido ‘superior general’ de la Compañía de Jesús, donde sus integrantes pueden ordenarse sacerdotes. Este ‘generalato’ se le conocía popularmente como el ‘Papa negro’. El día 15 de agosto de 1534, el Papa Pablo III, aprueba la nueva congregación, que tiene sus orígenes en el País Vasco. Ignacio de Loyola es santo patrón de las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya. En el siglo XVII se levantó una basílica en su nombre en su ciudad natal de Azpeitia (Guipúzcoa), así como un complejo monasterial que rodea su casa natal.

El ‘Papa negro’ envió a sus compañeros como misioneros por Europa para crear escuelas, universidades y seminarios donde estudiarían los futuros miembros de la orden, así como los dirigentes europeos. En 1548, sus“Ejercicios espirituales” fueron finalmente impresos y fue llevado incluso a la Inquisición romana, pero fue rápidamente dejado libre. Ignacio escribió las “Constituciones jesuitas”, las cuales crearon una organización ‘militar’ monacal, exigiendo absoluta abnegación y obediencia al Papa y superiores: Perinde ac cadaver, disciplinado como un cadáver. Su principio fundamental se volvió el lema jesuita: Ad maiorem Dei gloriam, A mayor gloria de Dios. La Compañía de Jesús se extiende por todo el mundo, incluida La Habana, Cuba, -Fidel Castro estudia y se empapa de su ideología en su juventud- y solamente está obligada a responder de sus actos ante el Papa. “Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra”, es el lema ‘guerrero’ de los ‘Papas negros’.

¿Por qué ‘Papas negros’? Debido a que los jesuitas son una gran e influyente orden religiosa en la Santa Sede, sus máximos dirigentes reciben el apelativo de ‘Papa negro’. Dicho nombre procede en parte del color de las sobrias sotanas que visten todos sus miembros, en contraste con la vestimenta blanca del Papa. También la denominación de ‘Papa negro’ se debe en parte a la concepción del pasado (en especial durante los siglos XVI y XVII) entre los países protestantes europeos del importantísimo poder que ejercían los jesuitas en la Iglesia Católica. El Prepósito General de la Compañía de Jesús, -en latín: Præpositus Generalis- es el título oficial que recibe la cabeza de la Compañía de Jesús y se suele referirse a él con un Padre General.

Fidel, acompañado de su esposa Dalia Soto y sus hijos Antonio, Alejandro y Ariel, acudió a la ‘cumbre’ con Ratzinger

El ex presidente de Cuba, Fidel Castro y líder de la Revolución Cubana mantuvo finalmente un encuentro con el papa Benedicto XVI, en la última jornada del pontífice en la isla. La salud se lo permitió. Horas antes de la ‘cumbre’, el líder de la Revolución Cubana, en una de sus “Reflexiones”, titulada “Los tiempos difíciles de la humanidad”, informaba que “gustosamente saludaré mañana a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba invariablemente sentimientos de afecto…”. Castro explicaba que decidió solicitarle al Pontífice “unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto”. Fidel sabía que su gente, el pueblo cubano y la opinión pública internacional estaban a la espera de esa foto, que es la imagen de la visita de Joseph Ratzinger al ‘Caimán Verde’.

De este modo, catorce años después de recibir al papa Juan Pablo II en su histórica visita a Cuba de 1998, Fidel Castro, de 85 años y ahora retirado del poder, saludó a otro pontífice. Benedicto XVI concluyó su visita de tres días a Cuba con una misa multitudinaria en la Plaza de la Revolución de La Habana, donde junto a los iconos de la Iglesia Católica ‘asistieron’ José Martí, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara. La partida de Ratzinger rumbo a Roma estuvo precedida por un recorrido en papamóvil desde la ciudad hasta el aeropuerto de La Habana. El pueblo de La Habana se volcó con su ‘Papa blanco’.

En 2006, y debido a una grave enfermedad, Fidel Castro delegó las riendas de Cuba en su hermano Raúl, quien asumió definitivamente la presidencia del país en 2008. Tras permanecer cuatro años totalmente apartado de la vida pública, el líder de la revolución cubana comenzó a reaparecer en algunos actos a partir del verano de 2010. En conferencia de prensa en La Habana, Federico Lombardi, aseguró que el encuentro entre el líder de la Revolución cubana Fidel Castro y el Papa Benedicto XVI fue “muy cordial”. Dijo que la reunión, pactada por una media hora en la sede de la Nunciatura Apostólica de La Habana, fue de “gran cordialidad, como se podrá apreciar en las imágenes que se divulgarán del encuentro”. Estas imágenes llegaron a Youtube, pero a diferencia de las oficialistas que nos llegaban de la Plaza de la Revolución, parecían no haber sido editadas. Estábamos ante un video ‘Dogma’, un hiperrealismo de bajo coste, donde la ficción era la protagonista.

“Sí, soy un anciano, pero todavía sigo haciendo mi deber…”, le comentó Joseph, el ‘antimarxista’, al ‘jodedor’ Fidel

Fidel aparece junto a su esposa Dalia Soto y a sus hijos Antonio, Alejandro y Ariel, apoyándose en ‘Tony’, el médico de la Selección de Béisbol de Cuba. Se le ve desmejorado ante otras tomas ‘oficiales’. Va vestido totalmente de negro. No hay restos de verdes olivo ni de multicolores de chándal Adidas. La imagen de Joseph era también la de un anciano, con gestos y movimientos un tanto ‘robotizados’. Con buen ánimo y jocosamente comentaron sobre la edad de ambos, 85 años. En un momento de la reunión se produjo una broma que demostró la cordialidad de la cita. Castro, como buen ‘jodedor’ (bromista) cubano, se refirió con sorna a las edades de ambos. El papa, sonriendo, le dijo: “Sí, soy un anciano, pero todavía sigo haciendo mi deber”. Ratzinger habló sobre el trabajo y función del Sumo Pontífice al servicio de la humanidad… Del monólogo papal -Fidel no parecía mostrar demasiado entusiasmo- compartieron sobre la problemática de la humanidad, ecológica, cultural, la realidad interreligiosa y cómo cada religión da diferentes respuestas… Castro, también sonriente, parecía reprocharle al alemán sus referencias negativas hacia el marxismo, poco antes de llegar al país de la Caridad del Cobre. El Comandante parecía tener ganas de leerle la cartilla a su invitado, pero quizás pensó que fue cosas pactadas de protocolo. Fidel sigue siendo

Fidel, pero no tiene por qué estar en todo. El ‘Papa blanco’ Benedicto XVI y el ‘Papa negro’ Fidel Castro -ni Groucho Marx se lo hubiera imaginado- terminaron hablando sobre el cambio en la liturgia de la Iglesia. Hay quien hubiera deseado, mal pensante por la edad de los tertulianos, una referencia al Reino de los Cielos… No hubo tal. Fidel le solicitó al Papa libros que pueden ayudarle a sus reflexiones sobre los graves problemas que aquejan al mundo… Todo ello, casi en ‘vivo’ con imágenes casi todas en primer plano. El video ‘Dogma’ comienza a ponerse de nuevo de moda. Lo que no podemos dejar de informarles a esos miles de ‘dogmáticos’ que nos aburren a diario en Youtube que con un Juan Carlos I, un Benedicto XVI y un Fidel Castro, como protagonistas, los ‘Dogma’ son entretenidos. Además logramos ver, por primera vez, imágenes inéditas de ellos, que los hacen parecer personas de carne y hueso, con sus defectos y virtudes…

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